Leer antes de dormir: cómo crear el hábito de lectura desde pequeños

Hay rutinas que acompañan la infancia y que, con el tiempo, se transforman en recuerdos. El baño, ponerse el pijama, apagar las luces y, antes de cerrar los ojos, abrir un libro.
Leer antes de dormir puede ser mucho más que una forma de terminar el día. Cuando la lectura se incorpora desde pequeños como parte de una rutina cotidiana, los libros comienzan a ocupar un lugar especial en la vida de niños y niñas: se convierten en una invitación a imaginar, descubrir, hacer preguntas y compartir.
Y no hace falta leer durante una hora ni tener una gran biblioteca en casa. A veces, 10 o 15 minutos de lectura antes de dormir pueden ser suficientes para comenzar a construir un hábito que acompañará a los niños durante muchos años.
¿Por qué es bueno leer antes de dormir?
La lectura nocturna reúne algo especialmente valioso: tiempo, calma y compañía.
Durante el día, los niños están expuestos a estímulos, juegos, actividades y aprendizajes. La noche, en cambio, puede convertirse en un momento de pausa. Abrir un libro juntos permite bajar el ritmo y crear un espacio compartido antes de dormir.
Además, incorporar los libros a este momento ayuda a que los niños asocien la lectura con una experiencia agradable. Leer no se transforma solamente en una actividad escolar, sino también en un momento de disfrute.
1. Ayuda a crear un hábito de lectura
Los hábitos se construyen a través de la repetición. Cuando leer forma parte de una rutina que se repite cada noche, poco a poco se vuelve algo natural.
No es necesario comenzar con grandes metas. Un cuento corto, algunas páginas o incluso releer una historia conocida pueden ser suficientes.
Lo importante es la constancia.
Con el tiempo, puede ocurrir algo muy bonito: que sea el propio niño quien recuerde que llegó la hora del cuento y vaya a buscar su libro.
2. Los libros enriquecen el lenguaje
Leer en voz alta expone a los niños a nuevas palabras, expresiones y formas de construir frases.
Los cuentos permiten escuchar palabras que quizás no aparecen habitualmente en una conversación cotidiana y, además, ofrecen la oportunidad de detenerse, preguntar y conversar sobre lo que está ocurriendo en la historia.
“¿Qué crees que va a pasar?”
“¿Por qué hizo eso?”
“¿Dónde está el personaje?”
Preguntas aparentemente sencillas pueden convertirse en pequeñas conversaciones que ayudan a desarrollar la comprensión y la expresión oral.
3. Estimula la imaginación y la curiosidad
Un libro infantil no necesita tener todas las respuestas. Muchas veces, su mayor valor está justamente en las preguntas que despierta.
Una historia puede llevar a un niño a imaginar otros lugares, conocer animales que nunca ha visto, descubrir cómo viven otros pueblos o preguntarse por fenómenos de la naturaleza.
En este sentido, los libros también pueden ser una puerta para descubrir el mundo.
Por eso es importante ofrecer variedad: cuentos, libros informativos, poesía, naturaleza, historia, cultura y relatos que permitan acercarse a distintas realidades.
4. Crea un momento de conexión entre adultos y niños
En medio de las actividades del día, encontrar un momento tranquilo para sentarse juntos no siempre es fácil.
La lectura puede crear ese espacio.
Un adulto leyendo y un niño escuchando comparten algo que no necesita pantallas, grandes preparativos ni actividades adicionales. Solo hace falta un libro y unos minutos.
Además, leer juntos permite que los niños relacionen los libros con la compañía, la atención y el cariño.
Quizás por eso algunos cuentos terminan convirtiéndose en recuerdos familiares: porque no solo recuerdan la historia, sino también quién se las leía antes de dormir.
5. Ayuda a convertir la lectura en un momento de disfrute
Uno de los grandes desafíos para fomentar la lectura es evitar que los niños perciban los libros únicamente como una obligación.
Cuando la lectura está asociada a tareas, evaluaciones o actividades escolares, puede adquirir una dimensión distinta.
La lectura nocturna puede ofrecer otra experiencia: no hay que responder una prueba ni terminar un capítulo. Simplemente leer.
Por eso, especialmente cuando queremos crear un hábito de lectura, es importante que los niños puedan elegir algunos de los libros que quieren leer.
¿Un cuento de animales? ¿Una historia divertida? ¿Un libro sobre dinosaurios? ¿Poesía? ¿Un relato sobre pueblos originarios?
La curiosidad también es una excelente guía para elegir qué leer.
¿Cómo crear una rutina de lectura antes de dormir?
No existe una única manera de hacerlo. Cada familia puede encontrar su propio ritmo. Sin embargo, algunos pequeños gestos pueden ayudar.
Empieza con poco
No es necesario leer durante mucho tiempo. Comenzar con 10 minutos puede ser suficiente.
Lo importante es que sea una experiencia agradable y que pueda mantenerse en el tiempo.
Elige un momento concreto
Puede ser después del baño, cuando ya están en pijama o justo antes de apagar la luz.
Asociar la lectura con un momento determinado facilita que poco a poco se convierta en parte de la rutina.
Deja que los niños elijan
Permitir que los niños participen en la elección de los libros puede aumentar su interés.
Incluso si quieren leer el mismo cuento una y otra vez.
Sí, el mismo cuento otra vez.
Aunque para un adulto pueda resultar repetitivo, para los niños la repetición es una forma de familiarizarse con la historia, anticipar lo que ocurrirá y disfrutar nuevamente de algo que ya conocen.
No tengas miedo de abandonar un libro
No todos los libros tienen que gustarles.
Si una historia no despierta interés, podemos probar con otra. Crear un hábito de lectura no significa terminar todos los libros que comenzamos.
La idea es descubrir que existen historias y temas que pueden entusiasmarles.
Haz de la lectura un momento compartido
No hace falta convertir la lectura en una clase.
Podemos hacer preguntas, comentar las ilustraciones, reírnos de una situación o simplemente escuchar.
A veces, lo mejor que podemos hacer es dejar que la historia avance.
¿Qué libros elegir para la rutina nocturna?
La respuesta depende mucho de cada niño.
Para algunos, los cuentos breves son perfectos. Otros prefieren historias más largas que pueden continuar durante varios días. También hay niños que disfrutan especialmente los libros informativos y quieren aprender antes de dormir sobre animales, volcanes, estrellas o dinosaurios.
Por eso, no existe un único tipo de libro infantil ideal para la noche.
Lo importante es encontrar libros que despierten interés y que permitan construir una relación positiva con la lectura.
En Pehuén Editores creemos que los libros también pueden ser una forma de acercar a niños y niñas a su propio territorio, su historia y su patrimonio.
Un libro puede llevarlos a conocer la naturaleza de Chile, descubrir sus animales y paisajes, acercarse a los pueblos originarios o simplemente disfrutar de una buena historia.
Porque fomentar la lectura también significa ofrecerles oportunidades para descubrir.
Un cuento puede convertirse en una tradición
Quizás uno de los aspectos más bonitos de incorporar la lectura a la rutina nocturna es que no estamos construyendo solamente un hábito.
Estamos creando una tradición.
Años después, probablemente los niños no recuerden exactamente cuántas páginas leyeron cada noche. Pero pueden recordar el momento en que alguien se sentaba junto a ellos, abría un libro y comenzaba a leer.
Y quizás, cuando sean grandes, vuelvan a abrir esos mismos libros con sus propios hijos.
Porque crear el hábito de leer desde pequeños no se trata solamente de formar lectores. También se trata de crear vínculos, despertar curiosidad y hacer de los libros una compañía para toda la vida.
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En Pehuén Editores trabajamos desde 1983 para crear, rescatar y difundir libros que acercan a niños, niñas y adultos a la cultura, la naturaleza, la historia y el patrimonio de Chile.
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