La ciencia comienza con una pregunta: por qué es importante acercar las ciencias a niños y niñas desde pequeños

¿Por qué el cielo es azul? ¿Qué hay dentro de una hormiga? ¿Por qué algunas personas tienen alergias? ¿De dónde vienen los parásitos? ¿Qué tan grande es el universo?
La infancia está llena de preguntas. Preguntas que muchas veces parecen sencillas, pero que esconden una enorme curiosidad por comprender cómo funciona el mundo.
Y quizás ahí comienza la ciencia.
Antes de aprender fórmulas, memorizar conceptos o conocer grandes descubrimientos, hacer ciencia significa algo mucho más cercano: observar, hacerse preguntas, buscar respuestas y descubrir que todavía quedan muchas cosas por conocer.
Por eso, acercar las ciencias a niños y niñas desde pequeños no significa necesariamente convertir cada aprendizaje en una clase. También puede significar salir a observar la naturaleza, mirar las estrellas, hacerse preguntas sobre el propio cuerpo o descubrir que detrás de algo aparentemente cotidiano existe un mundo fascinante por explorar.
La curiosidad como punto de partida
La curiosidad es una de las primeras herramientas con las que contamos para conocer nuestro entorno. Los niños y niñas observan, comparan, imaginan explicaciones y vuelven a preguntar. En ese proceso comienzan a desarrollar habilidades fundamentales para el pensamiento científico: la capacidad de observar, formular preguntas, buscar información, establecer relaciones y sacar conclusiones.
Cuando la ciencia se presenta de una manera entretenida y accesible, puede dejar de percibirse como algo lejano o reservado para especialistas y convertirse en una forma de mirar el mundo.
Y eso es especialmente importante durante los primeros años, cuando la curiosidad está tan presente en la manera de aprender.
Aprender ciencia también es aprender a mirar
Una buena experiencia científica no siempre necesita un laboratorio.
Puede comenzar observando una hoja, siguiendo el recorrido de un insecto, preguntándose por qué nuestro cuerpo reacciona frente a ciertas sustancias o mirando hacia el cielo en una noche despejada.
Violeta y la rara propone justamente una manera diferente de acercarse a la práctica científica. Basado en la metodología del Ciclo de Indagación de Peter Feinsinger, el libro invita a observar el mundo vivo y a formular preguntas a partir de aquello que tenemos frente a nuestros ojos.
A través de una experiencia entretenida y accesible, la indagación estimula la observación utilizando todos nuestros sentidos y contribuye al desarrollo del pensamiento reflexivo y crítico. Una invitación a reconectarnos con la naturaleza y a descubrir que nuestro entorno puede convertirse en un verdadero espacio de exploración.
Cuando el cuerpo también se convierte en un misterio
La ciencia también está presente en aquello que nos ocurre todos los días.
En Alergias, de Katya Klimova, Alicia despierta una mañana roja e hinchada y no sabe qué ha ocurrido. Junto a su mamá comienza la búsqueda de una respuesta, que las llevará a conocer qué son las alergias, cómo se producen y cómo reacciona nuestro sistema inmunológico frente a los alérgenos.
El libro recorre distintas causas de las alergias, desde algunas muy comunes hasta otras mucho más sorprendentes, y entrega información sobre prevención y tratamiento. Además, incluye una guía para padres, madres y cuidadores.
A través de una historia cercana, un tema que podría parecer complejo se transforma en una oportunidad para comprender mejor nuestro propio cuerpo.
Descubrir lo que no podemos ver
Pero no todo lo interesante de la ciencia está a simple vista.
En Parásitos, Katya Klimova nos lleva a descubrir un mundo de organismos que pueden estar mucho más cerca de nosotros de lo que imaginamos.
¿Dónde viven? ¿Cómo afectan a las personas y a nuestras mascotas? ¿Cuáles son comunes y cuáles parecen sacados de una película?
Con un lenguaje claro y ameno, el libro presenta parásitos exóticos, comunes y raros, junto con información y consejos para prevenir su presencia en nuestro entorno.
Porque conocer aquello que nos rodea —incluso aquello que no podemos ver a simple vista— también nos ayuda a comprender mejor nuestro mundo.
Mirar hacia las estrellas
Y si la curiosidad nos lleva más allá de nuestro planeta, el universo tiene preguntas suficientes para toda una vida.
El universo del Principito, del astrónomo y divulgador científico italiano Francesco Palla, utiliza uno de los encuentros más conocidos de El Principito como punto de partida: la conversación entre el Principito y el astrónomo turco.
A partir de ese encuentro, el libro introduce conceptos fundamentales de astronomía de una manera sencilla, directa y actualizada.
¿Qué son las estrellas? ¿Cómo funciona el universo? ¿Qué tan grande es el espacio que habitamos?
La astronomía se convierte así en una puerta de entrada a preguntas enormes, pero explicadas de una forma accesible para lectores de todas las edades.
Ciencia, territorio y saberes ancestrales
Hablar de ciencia también puede ser una oportunidad para ampliar nuestra mirada sobre las distintas formas en que las personas han observado, comprendido y explicado el mundo.
Mapuciencias nos invita precisamente a acercarnos al conocimiento mapuche y a descubrir cómo la observación del territorio, la naturaleza y sus ciclos ha permitido construir saberes que se han transmitido a través de generaciones.
Es una invitación a conocer el mundo desde otra perspectiva y a comprender que el conocimiento también está profundamente relacionado con el lugar que habitamos, con la naturaleza que nos rodea y con la manera en que nos relacionamos con ella.
Para niños y niñas, descubrir estos saberes puede abrir nuevas preguntas y despertar una mirada más respetuosa y consciente hacia el territorio y su diversidad cultural.
Porque aprender ciencias también puede significar reconocer que existen distintas maneras de observar, preguntar y comprender nuestro mundo.
Cinco libros, cinco formas de descubrir
La ciencia no es una sola cosa. Puede estar en una caminata por el bosque, en nuestro propio cuerpo, en los pequeños organismos que nos rodean, en los conocimientos construidos en relación con el territorio o en las estrellas que observamos desde la Tierra.
Por eso, Violeta y la rara, Alergias, Parásitos, Mapuciencias y El universo del Principito ofrecen cinco maneras diferentes de acercarse al conocimiento:
🌿 Violeta y la rara — para aprender a observar, hacerse preguntas y descubrir la naturaleza.
🔬 Alergias — para comprender cómo funciona nuestro sistema inmunológico y cómo reacciona frente a los alérgenos.
🦠 Parásitos — para conocer a esos pequeños organismos que pueden estar mucho más cerca de nosotros de lo que pensamos.
🌎 Mapuciencias — para acercarse a los saberes mapuche y descubrir otras formas de comprender y relacionarse con la naturaleza y el territorio.
🌌 El universo del Principito — para levantar la mirada y comenzar a explorar los misterios del universo.
Cinco libros que comparten algo fundamental: la invitación a mirar el mundo con curiosidad y hacerse nuevas preguntas.
Cultivar la curiosidad para toda la vida
Celebrar las ciencias, la tecnología, el conocimiento y la innovación también es celebrar algo tan sencillo y poderoso como las ganas de preguntar.
Porque cada “¿por qué?” puede ser el comienzo de una investigación. Cada observación puede convertirse en un descubrimiento. Y cada respuesta puede abrir la puerta a una nueva pregunta.
Acercar la ciencia a niños y niñas desde pequeños es, en el fondo, entregarles herramientas para comprender el mundo, cuestionarlo y descubrirlo con una mirada crítica y curiosa.
Y quizás uno de los mejores lugares para comenzar ese viaje sea un libro.
Descubre estos y otros libros de ciencia y conocimiento en Pehuén Editores.




